3. ESTADO, SOCIEDAD, NACIÓN Y GOBIERNO
El Estado, en
tanto en cuanto asociación de carácter político dotada de personalidad jurídica
propia, debe ser distinguido de otro tipo de realidades que guardan con él unas
relaciones profundas y estrechas, a saber: sociedad, nación y gobierno.
A) La sociedad. En su significado más general, se entiende por
sociedad (sociedad civil) el conjunto de individuos y agrupaciones que
constituyen la base y la manifestación de la vida social, económica, cultural,
recreativa, etc. o, lo que es lo mismo, el conjunto de personas que conviven en
un mismo territorio, formando parte de los diversos grupos, comunidades y
asociaciones. En este sentido, el desarrollo de la vida social ha originado
toda una amplia gama de asociaciones que son el fruto de la expresión de la
libre voluntad y de la libre iniciativa de las personas.
El Estado, por el contrario, es una asociación de tipo político, establecida por la propia sociedad civil, que posee la misión de organizarla y dirigirla. De esta manera, podemos afirmar que la sociedad se encuentra constituida por la esfera privada e individual de las personas, el Estado, por el contrario, por lo público, por lo común; lo primero es la comunidad, lo espontáneo, lo natural; el Estado es posterior, es la asociación política establecida por la sociedad para organizarse a sí misma con el fin de dirigir de forma independiente y soberana sus propios asuntos. El Estado, en tanto a la personalidad jurídica, se distingue de la sociedad o conjunto
de personas que lo integran, de la nación, o comunidad humana que posee un origen común; y del gobierno o las personas que dirigen el Estado.
Frente a ella, el Estado significa una asociación (una organización) racional y voluntaria de las personas y grupos que lo integran. En este sentido, un Estado puede encontrarse formado por varias naciones y, a la inversa, podemos hallar, también, una nación organizada en varios Estados federales; como ejemplos podemos mencionar, entre otros: los EE.UU, México, Suiza, la República Federal Alemana y algunos otros más.
El juego democrático se refleja, a la vez, sobre la estructura del Estado y sobre las funciones y actividades del gobierno. Por una parte, el conjunto de la administración se encuentra subordinada al gobierno, que es responsable ante el Parlamento o las Cortes (o ante los representantes del pueblo, esto es, ante el pueblo). Por otra, numerosos órganos de ámbito más reducido (gobiernos de las Comunidades Autónomas, diputaciones provinciales y ayuntamientos) desempeñan un papel cada vez más importante en el gobierno del Estado.
La organización gubernativa de los Estados democráticos posee una estructura vertical, junto con una pluralidad de órganos políticos y administrativos autónomos, y, en último término, todos los poderes descansan en la voluntad libre del pueblo.
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